viernes, 19 de octubre de 2012

Adiós


El humo la asfixiaba y le irritaba los ojos, haciéndola llorar. Pero no le importó, continuó caminando. Quería encontrarlo. Llevaba meses buscándole y era posible que esa fuese la última vez, y la única, que lo vería. Le dolían las piernas, llevaba más tiempo corriendo del que le gustaría. Miró el reloj de su muñeca, solo le quedaban un par de minutos antes de que él se fuera. ¡Corre! Se gritó y aceleró el paso.
Parecía que la gente se le ponía en frente adrede, dificultándole el paso. Pero ella no se detenía. El aire le empezó a faltar, necesitaba pararse a respirar, pero si paraba, no le pillaría. Abrió la boca y tomó bocanadas del aire contaminado que, poco después, la hizo toser. Las lágrimas salieron a borbotones de sus ojos verdes y apenas lograba ver.
¡¡Por favor, ¡por favor!,¡¡ por favor que esté allí!! Suplicó mentalmente. Cuando llegó al lugar que su mejor amiga le había dicho, él ya se alejaba andando. Logró hacer un último esfuerzo y movió las piernas hasta que estuvo justo detrás de él y le agarró del brazo.
-¡Tú…! – Exclamó al verla, pero ella no le dejó continuar, aunque parecía que quería decirle algo. Unió sus bocas en un inesperado –para él- beso desesperado.
Seguía llorando y estaba agotada, pero no se separó, ni lo cortó. No. No ahora. Él no se opuso, más bien lo contrario. La agarró por la cintura y la pegó más a si. Pero, inevitablemente, necesitaban aire, y acabaron separándose. Cuando lo hicieron, se sonrieron. Ella lo abrazo.
-Te he echado de menos.
Él la abrazó más fuerte, murmurando un “yo también”, pero todo lo que empieza acaba. Él debía irse, para seguramente no volver, y ella tenía una boda que preparar con la persona a la que menos quería en la faz de la Tierra. Ella vio alejarse esa cabellera negra revuelta, con el corazón en la mano. Sabía que esa era la última vez que lo vería, la última vez que lo tocaría… Era el último adiós, el definitivo, por el que nadie quería pasar. Pero aún así allí estaba ella. Con la voz ronca por la angustia y sintiendo que algo muy importante de su vida desaparecía, pronunció:
-Adiós.
Y desapareció por la calle.